Valentina Bassi: "Para tener una sociedad sana hay que cerrar las heridas".

"Muchas veces me pregunté cómo podríamos aportar con cuatro meras funciones de teatro a la desmedida lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo. Una búsqueda de casi 500 niños desaparecidos frente a cuatro lunes en el Rojas. En ese entonces, sabía que la única manera de que esto funcionara iba a ser si lográbamos tener constancia. Debíamos darle continuidad a lo que estaba naciendo para que no quedara en el olvido". 

Los hechos superaron altamente las expectativas de Valentina Bassi (miembro de la comisión directiva de la agrupación Teatro por la Identidad), ya que las presentaciones de "A propósito de la duda" - obra que surgió para sumarse a la intención de recuperar la identidad de los niños desaparecidos, apropiados y secuestrados durante la última dictadura-, se extendieron durante todo el año pasado. Pero eso no fue todo. La inmensa repercusión que obtuvo esta primera apuesta –auspiciada por Abuelas- dio lugar a una convocatoria abierta para este año. Y como resultado, hoy, se realizará el lanzamiento del ciclo 2001 de Teatro por la Identidad, donde se presentarán 40 obras, además de la reposición de la inaugural "A propósito". Entre otros, Cipe Lincovsky, Leonor Manso, María Rosa Gallo, Patricio Contreras, Claudio Gallardou, Cristina Fridman, Enrique Pinti y Magdalena Ruiz Guiñazú participarán como invitados. 

-¿Cómo surgió Teatro por la Identidad? 

Valentina Bassi: -Nació el 5 de junio de 2000, como una respuesta a la dolorosa realidad de 500 chicos desaparecidos. Fueron Patricia Zangaro y Daniel Fanego quienes me acercaron la idea de realizar una obra sumándonos a la causa de Abuelas, con quienes yo tenía contacto desde hacía años. El proyecto me entusiasmó muchísimo. A partir de ahí, se comenzó a gestar el semimontado, "A peropósito", dirigido por Fanego y escrito por Zangaro en base a testimonios reales de H.I.J.O.S., Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. La idea era hacer cuatro funciones gratuitas en el Centro Cultural Rojas. Pero la gente no paraba de venir, así es que seguimos en el Recoleta hasta fines de 2000. 

-¿Cuál fue el paso siguiente frente a esta respuesta del público? 

-En noviembre del año pasado se hizo una convocatoria abierta y se llamó a todos los actores, autores, directores que quieran sumarse con algún proyecto que aborde el tema de la identidad. Todo se fue dando muy de boca en boca, no teníamos ninguna infraestructura. Entonces cuando vimos que nos sobrepasaba, fundamos una comisión de dirección procurando una mejor organización. Se presentaron 115 proyectos, de los cuales se seleccionaron 41. Desde el 9 de abril y durante catorce lunes habrá teatro gratis para todos. 

-¿La trascendencia de este proyecto tiene que ver con una necesidad social? 

-A partir de "A propósito" mucha gente se acercó a Abuelas. La cuestión es empezar a hablar del tema, que cada uno tome conciencia de la importancia de tener una identidad social. Tenemos que pensar quiénes somos como individuos y como sociedad, porque el hecho de que haya casi 500 niños desaparecidos no es algo que compete solo a Abuelas, sino a todos. Para tener una comunidad sana, tenemos que poder cerrar las heridas. Hay una continuidad de la mentira que debe frenarse y cada uno de esos chicos debe recuperar identidad. 

-¿Cómo te sentís con ser una de las iniciadoras del emprendimiento? 

-Me emociona muchísimo porque es un sueño que uno se animó a gestar y funcionó. Sigo sintiendo que es el principio de algo, que esto aún sigue siendo puntapié inicial para un montón de otras preguntas. De ser unos pocos, pasamos a ser miles trabajando para lo mismo. En las reuniones pasa algo maravilloso que es ver el puente generacional de la gente de teatro. Tener a María Rosa Gallo, que está en uno de los proyectos, y a los chicos que cursan en la Escuela Municipal de Teatro, laburando con la misma polenta es increíble. Esa es la forma que tenemos de estar todos juntos en esto. 

-¿Seguirás haciendo "A propósito" este año? 

-Si, claro. Pero no siempre, ya que somos un elenco de veintidós actores (entre ellos integrantes de la agrupación H.I.J.O.S.) que vamos rotando los roles constantemente. Todos interpretamos desde represores y apropiadores hasta hijos recuperados o padres adoptivos. 

-¿Cuál es el objetivo principal para con la sociedad? 

-Lo que pretendemos es movilizarnos nosotros, para después movilizarnos con la gente. Queremos provocar en todos nosotros una reflexión. Mi ideal es que la gente salga discutiendo del teatro, con deseos de informarse. Es probable que en una sociedad que se pregunta quién es y de dónde viene haya menos chicos desaparecidos. Todo apunta a seguir peleando. Se trata de pensar, de abrir los ojos. Reflexionar siempre provoca una movilización, pensar es moverse. 

-¿Este compromiso social es asumido como actriz o como ciudadana? 

-Antes de estudiar teatro, yo ya tenía inquietudes de este tipo. Tengo registro de ello desde mi primer año de la secundaria en Trelew, donde recuerdo que hacíamos un diario llamado "Desekilibrio líquido", muy influenciado por la revirsta "Cerdos y peces". Incluso es curioso que yo haya elegido una profesión en la que justamente vivo de cambiar mi identidad. Pero me queda claro que para cambiar mi identidad tengo que estar muy segura de quién soy. Comprometerme desde el rol que elegí me parece algo productivo. 

-¿Cuáles son las expectativas con respecto a la resonancia en las capas políticas? 

-Esto definitivamente es teatro y política, tomados de la mano. Obviamente, queremos denunciar que los crímenes siguen impunes y nos dirigimos a los que son responsables de llevar a cabo las investigaciones correspondientes. Pero de cualquier modo, nosotros vamos a seguir manteniéndonos independientes como lo hicimos hasta ahora. 


ALGUNAS DE LAS OBRAS QUE SE EXHIBIRAN EN EL CICLO 

- "A propósito de la duda", de Patricia Zángaro. (D. Fanego) 

- "El nombre", de Griselda Gambaro. (Mónica Scandizzo) 

- "Pequeño cuento deportivo, de Alejandro Zingman". (Fernando Orecchio) 

- "Oye tu voz muchacho". Libro y dirección G. Espinosa. 

- "Madresperanza", de Mario Cura. (Eugenia Levin) 

- "El último coro". Autora y directora Lorena Rizzo. 

- "Esclava del alma", de Amancay Espíndola. (H. Malamud) 

- "Las letras de mi nombre", de Vita Escardó y V. Egea. (Escardó, Egea y M. Lucía Vitale) 

- "Margarita", de Adriana Tursi. (M. Trajtenberg y A.Sahade) 

- "Vagamente familiar", de Carlos Balmaceda. (Balmaceda y María Laura Siano) 

- "El que borra los nombres", de Ariel Barchilón. (G.Ghio) 

- "Contracciones", de Marta Betoldi. (Leonor Manso) 

- "La fuerza del desatino", de Norberto Lewin. (C.Garófalo) 

- "El espejo", de Mónica Felippa. (Luis Rivera López) 

- "El método", de Silvia Aira. (O. Peluffo) 

- "El inocente", de Jorge Huertas. (Javier Margulis) 

- "Sorteo", de S. Gutiérrez Posse, Susana Torres Molina y Víctor Winer. (Rubén Pires) 

- "Viudas", de Ariel Dorfman. (Luis Rossini) 

- "Sangre, piel, huesos, alma", de Pedro Sedlinsky. (Francisco Javier) 

- "Viva la mentira", de Alejandro Urdapilleta, sobre idea de Sol Canesa y M. Salazar. (Julia Muzio, Canesa y Mariana Pastore) 

- "Supongamos", de Alicia Muñoz. (Agustín Alezzo)

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