Lucrecia Martel: "No fundé nada nuevo en el cine argentino"

 Lucrecia Martel es sencilla, callada, y tiene el acento característico de todo salteño. Aún a pesar de toda su humildad, su nombre, su figura y todo lo que la rodea artísticamente ocuparon, durante las primeras horas del 16? Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, más espacio en los medios que ninguna otra cosa. El motivo: su película “La Ciénaga” fue la encargada de inaugurar el festival, luego del éxito obtenido en Festival Internacional de Berlín como Mejor Ópera Prima. 

Abrumada por la vorágine mediática y las conferencias de prensa junto a las protagonistas Graciela Borges y Mercedes Morán, y a la productora Lita Stantic, la joven directora explicó a data54 por qué decidió utilizar ejes narrativos muy distintos a los habituales para reflejar la decadencia de una familia en un pueblo inexistente, perdido en el medio de Salta, llamado -justamente- La Ciénaga. 

- ¿Imaginabas hace dos semanas que tu nombre iba a ser protagonista esencial de las primeras de un festival de proyección internacional como este? 

- En realidad sucede que coincidió la película con la apertura del Festival, que es una gran fiesta. Entonces uno cree que la fiesta es con la película, pero en realidad es un gran espectáculo donde está incluída la película. Así que no me subí al caballo del éxito. 

- ¿Sentiste el temor de que la recepción que tubo este film en el exterior no se manifestara en Argentina? 

- Yo sé lo que es la película, y pienso que hay una gran cantidad de público con el que puedo compartirla, porque yo soy público y no creo que esta película tenga más éxito afuera que acá, ni nada por el estilo. Creo que va a ser en todas partes más o menos lo mismo. Porque hay  cantidad de gente que la reconoce y la entiende profundamente y la comparte, y gente que se quedará un poco afuera y le molestará este tipo de cine. Son las variantes posibles, y ojalá que haya algunos fanáticos. 

- Las críticas a veces son imprecisas. ¿Qué escribirías vos en esas quince líneas que le llegan al público en el programa que se entrega en el cine? 

- Primero que nada, si tuviera que hacerlo no lo haría. Pero si estoy obligada por este reportaje, me perece que esta película trata sobre ciertas personas en un período de tiempo. Esas personas están unidas por lazos de familia y lo que les pasa son cosas que tienen que ver con el gran desafío de existir. Me parece que la película trata de gente que tiene que lidiar con el vivir diario. Como verás no es muy publicitario. Pero es que esta es una especie de película que no se amolda a una voluntad de reducirla. 

- ¿Tu intensión de romper los moldes tan preestablecidos en el cine actual te hizo pensar que podías desviarte de lo que querías transmitir? ¿Eras consciente del riesgo? 

- Tomé el riesgo que creí necesario para este relato, y no sé si la palabra es miedo, porque me perece que el miedo paraliza. Tuve un decir "a ver esto puede salir bien y esto mal". Pero es que el riesgo tiene esa doble cualidad de hacerte entusiasmar y a la vez de hacerte temblar un poco. Pero la mezcla es lo que prima y la enorme tentación de llevarlo adelante. Sabía que había una posibilidad de fracaso grande dentro un proyecto tan complejo y fuera de los esquemas clásicos. Pero es el sabor de la aventura. 

- ¿Pensaste en algún momento del rodaje y la edición, que la estética tan particular de Cuatro Cabezas (encargada de la producción del film) podía operar sobre tus intenciones en cuanto a la estética? 

- Sí, absolutamente. Pero ellos entraron a la película como productores y respetaron absolutamente las decisiones de la dirección y lo que pretendíamos. Era un temor que teníamos de que la cosa fuera hacia el marco estético de ellos. Pero la verdad es que nada que ver. 

- Dijiste que tu deseo es que la película genere en la gente, sobre todo, conversación, y paralelamente la película se apunta a marcar la decadencia "filosófica e ideológica" de la Argentina. ¿Intentás con esto aportar un granito de arena a revertir esto o es un batalla perdida? 

- Si fuera una batalla perdida me tendría que mudar. Sinceramente no creo que sea así, lo que creo es que es que sacudirnos de esta especie de peso histórico requiere de una enorme voluntad de discusión. Y sobre todo una enorme voluntad de no seguir en el autoengaño. No tengo un mensaje o una idea política que pueda plantearse como una alternativa a lo que está pasando. No tengo un modelo utópico de cómo debería organizarse la sociedad o la economía, lo que sí sé es que esto así como está no sirve. Lo único que quiero es que conversemos sobre esto. No sirve la moral que tenemos, ni los esquemas de afecto, las jerarquías sociales que tenemos, ni la economía, y eso nos detiene. Así que discutamos sobre eso. 

- La Argentina es un país de discutidores, ¿Será que no sabemos discutir o descubrir bien sobre qué hay que hacerlo? 

- Yo creo que en cada terreno cada uno tendrá sus propuestas metodológicas sobre lo que se debe hacer. Para mí nuestra sociedad tiene una cicatriz mucho más profunda que las medidas económicas que se discuten, como si hay que dolarizar o no, porque de eso no sabemos. Pero sí sé, porque lo vivo, de la total arbitrariedad con la que están organizadas las cosas y se respetan como si fueran naturales. Sobre eso deberíamos discutir pero todo se respeta como si fueran leyes naturales. De eso estoy en contra y creo que puedo aportar para discutir sobre eso, no sé cuál es la medida económica que hay que tomar. 

- ¿Percibís vos eso que se intenta catalogar como nuevo cine argentino o se trata más bien de un proceso de continuidad? 

- Lo más importante para mí es tratar de no establecer quiebres. La historia esta hecha con otra trama, no con la del quiebre. Creo que una dificultad que tiene el cine argentino de nuestra generación es que nos pensamos a nosotros mismos salidos de otro gajo. Una de las experiencias más interesantes que yo he tenido con la gente que trabaja en cine en Francia es la importancia absoluta para reflexionar de asumirse como parte una tradición cinematográfica, como parte de un proceso más complejo. Todo el tiempo estamos queriendo descubrir algo y diciendo ‘acá empieza...’, ‘acá surge un nuevo tal...’, ‘se terminó tal cosa y la juventud ahora...’. Y no es así. Yo considero, a pesar de desconocer un montón sobre cine nacional, que continúo desde mi visión con el modus operandi de siempre. No creo estar fundando absolutamente nada nuevo.

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